PARTICIPACIÓN


No se inmuta.
Ni de noche, ni de día.
La gran montaña.

No, no es magia, no en el sentido de algo sobrenatural. Cuando al atardecer la noche esta llegando, el día no se hace abruptamente a un lado. Las ramas no por ultima vez vieron el día y su luz. Es solo la tierra que nunca para, que jamas a dejado de parar, que siempre gira. No es fantasía. Cuando el amanecer comienza a mostrarse la noche no se opone. Se va porque que con el sol que de a poco se asoma sobre la colina colorida viene también un suave olor a pino. Es triste pero la verdad es que muchas veces nos comportamos como si fuésemos completamente necios. Ciegos ante todo aquello que nos rodea, como si viviésemos encapsulados en nuestro propio mundo. Ignorando el hecho que la noche no es ni mas ni menos que la otra cara del día. Omitiendo el hecho que el pozo de la desdicha se encuentra justamente ahí donde aceptamos que la noche es el opuesto del día. Osea que somos nosotros quienes debemos dar el primer paso.

El otro día escuché una propuesta muy interesante. Ante todos los problemas de soberanía nacional que pareciesen contradecirse con un mundo cada vez más globalizado, ante toda la desigualdad que existe entre el sur y el norte en cuanto al desarrollo social, ecológico y político ¿que tal nos vendría una instancia que regulase el mercado mundial, que coordinase los intereses de unos y los otros?. Me pareció una idea muy buena, interesante de verdad. Sobretodo porque ante el egoísmo todos sufrimos y porque quizás así sería más fácil conservar la paz, el medio ambiente y con ello el futuro de las generaciones que están por venir. Me sonaba como una verdadera alternativa, hasta que nuevamente aparecieron las dudas y me pregunte ¿que sería si dejásemos en nombre de nuevos especialistas el destino global? Rápidamente comencé a darme cuenta que reiteradamente estaba en pos de poner en manos ajenas mi autonomía y con ello mi integridad. Algo que muchas veces ocurre inconscientemente, automáticamente, sobretodo cuando hemos identificado a algo o alguien como la voz de la autoridad. El gobierno, los medios de comunicación, la opinión publica, el jefe, el profesor, las organizaciones etc. Ahora, no voy a cuestionar las intenciones de aquello a lo que podría llamársele „la autoridad“. Ni tampoco la necesidad de cierta autoridad. Solo quiero llamar la atención hacia el hecho de que como sin ser conscientes de ello vamos perdiendo el valor en cuanto a las propias decisiones y en cuanto a las propias ideas. Como vamos perdiendo esa preciosa facultad que significa participar. No lo se, ¿será porque nos hemos acostumbrado tanto a pensar en objetivos que pensamos que cuando alcanzamos nuestras metas por fin todo nuestro sufrimiento habrá concluido? Como si hubiese algo que no estuviese supuesto a la impermanencia, al cambio continuo. ¿O será que simplemente nos aterra no mantener una imagen concreta sobre como debiese funcionar el mundo de hoy? Hay algunos que dicen, que sin una imagen fija, sin una descripción estructurada del mundo el pensamiento critico no seria posible. No estoy convencido de ello, pero como sea ¿no hay detrás de esta afirmación también una cierta resignación en cuanto a la verdad? Es como si intentásemos amoldar la realidad a nuestras teorías. Como si buscásemos seguridad en la inseguridad o un techo donde en realidad no lo hay. ¿Porque menciono todo esto? En realidad porque pienso que es hora de dar un paso más allá. Es el momento para aclarar todo lo que implica la ilusión de la separación. Para esto es necesario cuestionar cualquier filtro que se sitúe entre nosotros y la realidad en la que vivimos. Mientras no hayamos comprendido que el yo es una construcción mental y que en realidad nuestra identidad cambia de instante a instante en relación a todo lo que ocurre a nuestro alrededor, seguiremos atrapados en la ilusión de la separación cual implica la discriminación: hombre – mujer, negro – blanco, extranjero – nacional, yo – los demás.

Con otras palabras: no hay alternativa a la participación y somos nosotros mismos quienes debemos dar el primer paso. Si queremos una nueva consciencia hemos ir más allá de la discriminación, más allá de la especulación, más allá de la exclusión. Hemos de participar con la tierra, con la luna y hemos de participar también con el sol. Y para esto hemos de estudiar lo que significa participar y hemos de practicar la participación. Pues hay quienes dicen que el sol y la tierra y la luna en realidad son un solo astro, pero esto no es así. Se equivocan porque la tierra es la tierra, la luna es la luna y el sol es simplemente el sol, lo que no significa que la tierra este separada de la luna o del sol. Algo fácilmente verificable si consideramos que todos nacemos dentro de este sistema solar y que todos morimos dentro de el. Al atardecer, cuando lentamente la noche esta llegando, cuando el sol le esta dando paso a la luna para que esta luzca sobre el campo, todo instante es un nuevo momento. Al amanecer, cuando la luz que se apronta comienza a deslumbrar los ojos, todo momento nuevo es también un instante eterno.

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