TANKA SHIJUN

El patriarca numero cuarenta y seis fue el maestro Zen Tanka Shijun (Tan-hsia Tzu-ch´un).

-¿Cuál es el mensaje fundamental transmitido por todos los sabios desde la antigüedad? – preguntó, en cierta ocasión, Tanka Shijun a Fujo Dokai (Fu-jung Tao-k´ ai).

– Si lo denominas así no haces mas que echar polvo sobre la tradición de Tosu Gisei (Tóu-tzu I-ch ´ing) – replicó el patriarca.

Al escuchar estas palabras, Tanka ShiJun experimentó un profundo despertar.

El nombre del maestro era Tzu-ch´un, de la familia Chia, de Chien-chou. A la edad de diecinueve años abandonó el hogar y posteriormente alcanzo el despertar con Fujo Dokai. En un principio permaneció en el monte Hsüeh-feng trasladándose, mas tarde, al monte Tan-hsia.

Teisho

El mensaje fundamental transmitido por todos los sabios de la antigüedad ha cambiado de aspecto buda tras buda y patriarca tras patriarca. Pero, a pesar de todas estas aparentes diferencias, existe algo, no obstante, que siempre permanece igual, algo que no tiene anverso ni reverso, algo que carece de superior y de inferior, de exterior y de interior, algo que no es propio ni tampoco ajeno. Este principio esencial, al que se denomina la “vacuidad no vacía”, existe en todos los seres y constituye la autentica morada a la que todos debemos retornar.

Sin embargo, hay muchos practicantes que creen erróneamente que se trata de una entidad original inconcebible e inefable. Los antiguos consideraban que este tipo de personas no son budistas sino meros nihilistas que no podrán alcanzar la liberación por mas que trascurra una cantidad de eones tan inmensa como el numero de granos de arena que pueblan las riberas del Ganges. Por mas escrupulosa y cuidadosamente que tratéis deponer fin a todas las cosas sumándolas en el mas completo vacío, siempre quedará algo que no puede ser vaciado. Si realmente permanecierais atentos, aunque no fuera más que por un solo instante, lograríais atisbar y encontrar la forma de expresar “el mensaje fundamental transmitido por todos los sabios desde la antigüedad”.

Sin embargo Fujo Dokai puntualizó que “si lo denominas así no haces más que echar polvo sobre la tradición de Tosu Gisei, ya que ciertamente no existe frase ni sentencia alguna que pueda contener y trasmitir este dominio. El uso inadecuado de las palabras se parece a las huellas que dejan los pájaros sobre la nieve y “no existe rastro alguno en el que puedas ocultar tu cuerpo”. ¿Qué vestigios pueden quedar cuando cesa toda conciencia corporal y desaparecen la piel, la carne, los huesos y la medula? Cuando desaparezca toda huella y no quede el menor rastro entrareis en un dominio que, si bien es imperceptible para los demás y no puede ser expresado, si que puede, en cambio, ser transmitido de mente a mente. Esta es la condición que la tradición denomina “unión entre le dueño y el servidor” o “fusión entre lo absoluto y lo relativo”.

Responded brevemente: ¿cuál es, según vosotros, la forma que tiene este dominio?

El viento puro sopla y estremece la tierra una y otra vez ¿pero quien podría apresarlo entre sus manos y mostrártelo?

Según: Francis Dojun Cook (2006): Denkoroku (Crónicas de la transmisión de la luz) Maestro Keizan. Barcelona.

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