SHAYATA

Es natural que el árbol del alcanfor gemine en el cielo y que sus ramas, sus hojas, sus raíces y su tronco florezcan allende las nubes – Keizan Jokin.

El venerable Shayata fue el vigésimo maestro ancestral. En cierta ocasión, Kumorata, el decimonoveno patriarca, dijo:

“Aunque tengas fe en el karma de los tres tiempos, todavía no has llegado a comprender que el karma es el resultado de la ilusión, que esta, a su vez, es fruto de la conciencia, que la conciencia procede de la ignorancia y que la ignorancia dimana de la mente. La mente original es pura, carece de principio y de final, no requiere actividad ni esfuerzo alguno, es ajena a toda retribución karmica y no tiene superior ni inferior. La mente permanece en completa quietud, pero esta plenamente despierta. Cuando reconozcas esta enseñanza alcanzaras el mismo estado que todos los budas y el bien, el mal, lo condicionado y lo incondicionado te parecerán meros sueños y fantasías”

Shayata comprendió entonces el profundo significado de estas palabras y despertó a la sabiduría que ya poseía desde tiempo inmemorial.

Comentarios de Keizan Zenji:
¿Por qué dudas? Existen tres momentos diferentes para la buena o la mala retribución karmica. La gente suele asombrase de que las personas amables y compasivas mueran jóvenes, de que las personas crueles vivan mucho tiempo, de que los malvados triunfen y de que la adversidad sacuda de continuo a los bondadosos. Es por esto por lo que suelen sacar la errónea conclusión de que no existen ni la causa ni el efecto y de que la felicidad y la infelicidad son completamente fortuitas. Y puesto que ignoran sus condicionamientos causales precedentes del pasado, tampoco entienden nada sobre el futuro y se engañan sobre el presente pensando que no hay causa ni efecto y que términos tales como mala o buena fortuna carecen de sentido. Pero ese es el colmo de la estupidez. Quienes opinan así no son más que majaderos que intentan practicar la vía.

En cuanto al karma de los tres periodos debemos mencionar, en primer lugar, el karma cuyos resultados se experimentan en la vida presente. Se trata del buen o del mal karma resultante de las acciones positivas o negativas llevadas a cabo en esta misma vida. En segundo lugar existe el karma cuyos resultados se experimentan en la vida siguiente. En este sentido, las consecuencias de las cinco rupturas o de las siete transgresiones imperdonables se experimenta en la próxima vida. El tercer tipo es aquel cuya consecuencia se experimentan en alguna de nuestras vidas posteriores. De este modo, aunque acumulemos este karma durante la vida presente, podemos experimentar sus resultados dentro de tres o cuatro existencias o, incluso, dentro de innumerables vidas.

Así pues, la consecuencia de un determinado karma presente no solo puede ser el resultado de causas acumuladas en nuestra vida anterior, sino también en otras muchas vidas precedentes. En consecuencia, la gente que goza de aquello que se denomina “buen o mal karma en estado puro”, experimenta buenos o malos resultados en el momento presente, mientras que otros que han acumulado una combinación del denominado “buen y mal karma mezclado” experimentan también una combinación de buenos y malos resultados. Por otra parte, la práctica del Dharma del Buda puede mitigar algunos karmas duros y eliminar algunos karmas leves. Esto significa que las causas negativas sembradas en pasados eones son experimentadas en el futuro en forma de sufrimiento pero que, en ocasiones, el poder de la práctica del Dharma puede llegar a mitigarlas. (..)
Dejad de pensar en el bien y en el mal. Posad vuestra mirada el la punta de la nariz y contemplad la mente original. Cuando consigáis permanecer así superareis todas las distinciones. De este modo, no solo arrancareis la raíz de la ignorancia, sino que también destruiréis las ramas, las hojas y los frutos del karma. Entonces dejareis de estar atados a la discriminación a la no discriminación y ya no os interesaran el pensamiento y el no pensamiento. No es una cuestión de permanencia o de impermanencia, de ignorancia o de pureza. No esta separado de los budas ni tampoco de los seres ordinarios.

Segun: Francis Dojun Cook (2006): Denkoroku (Cronicas de la transmisión de la luz) Maestro Keizan. Barcelona: Editorial Kairós

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