SHINKETSU SEIRYO

El gélido manantial del que mana,

el arroyo que fluye a través del valle,

no ha sido cruzado por ningún viajero,

¡Nadie lo ha visto siquiera! – Keizan Zenji

Caso

El patriarca numero cuarenta y siete fue el maestro Zen Wu-k´ung, discípulo de Tanka Shijun. En cierta ocasión este le preguntó:

-¿Cuál es el Yo anterior al Eón vacío?

Pero, cuando Wu-k´ung estaba a punto de responder, Tanka Shiyun le espetó:

– ¡Eres muy escandaloso! ¡Vete afuera un rato!

Más tarde, Wu-k´ung ascendió a la cumbre de una montaña y, en ese mismo instante, alcanzó súbitamente el despertar.

Circunstancias

El maestro Zen Wu-k´ung también era conocido como Ch´ing –liao, su nombre iniciático, y como Chen-hsieh, su nombre budista (Nombre japonés: Shinketsu Seiryo). Siendo todavía un bebe, su madre lo llevo al templo envuelto en panales y, al ver la imagen del Buda, el maestro arqueo las cejas y parpadeo reiteradamente lleno de alegría, un hecho que todos los presentes coincidieron en calificar de prodigioso. A los diecisiete años de edad, Wu-k´ung ya daba predicas sobre le Sutra del loto y no tardó en convertirse en monje y se dirigió al templo de Ta-tzú, en Ch´eng-tu (Szechwan), en donde estudió y asimiló el significado de numerosas escrituras y comentarios. Más tarde, Shinketsu Seiryo abandonó aquel lugar y se encaminó a la región de los ríos Chiang, Mien y Han. Fue entonces cuando llamó a la puerta de Tanka Shijun y éste le preguntó: “¿Cuál es el Yo anterior al Eón vacío?” Pero Shinketsu Seiryo no alcanzó el despertar hasta encontrase en lo alto del pico Po-yü. Luego regresó de inmediato y se quedó de pie frente a Tanka Shijun, quien le dio un bofetón diciéndole “!Ahora ya sabes cuál es!”. En aquel momento Shinketsu Seiryo se postró respetuosamente y agradecidamente ante su maestro.

Al día siguiente, Tanka Shijun entró en la sala de meditación y dijo:

El ardiente sol resplandece sobre las solitarias cumbres

La fría luz de la luna

Se refleja en los arroyuelos del valle.

El secreto profundo y sutil

Que se transmite de maestro a discípulo

No puede ser albergado en un corazón pequeño

Luego cuando Tanka Shijun abandono su asiento, Shinketsu Seiryo se quedó frente a él y le dijo:

– Tu sermón de hoy no ha podido engañarme.

– Muéstrame, pues, el significado de lo que he dicho desde tan elevado sitial – replicó Tanka Shijun. Shinketsu Seiryo permaneció entonces en silencio durante un rato.

Luego Tan-hsia agregó:

-Creo que acabas de vislumbrar ese dominio.

Más tarde, Shinketsu Seiryo abandonó a Tanka Shijun, se dirigió al monte Wu-t´ai, fue a la capital, atravesó el río Pien y llegó al monte Ch´ang-lu, en donde estableció un contacto tan profundo con Tsu-chao que, a partir de entonces, se convirtió en su asistente y, antes de haber transcurrido un año, ya compartía con el la tarea de impartir la enseñanza. Sin embargo, la enfermedad obligó muy pronto a renunciar a aquella actividad y solicitó entonces a Shinketsu Seiryo que se hiciera plenamente cargo de la tarea de docente. A fines del año 1130, Shinketsu Seiryo se dirigió al monte Hsüeh-feng, en Ming-chou. Más tarde, acatando un decreto imperial, se convirtió en abad del monasterio del monte Yü-wang. Más tarde se dirigió al monasterio del monte Yü-wang. Más tarde se dirigió al monasterio de Ch´ung-shen, en la prefectura de Kao-ning, siguiendo el deseo de Tz´u-ning, la madre del emperador.

Teisho

Cuando todavía llevaba pañales, el maestro ya destacaba sobre los demás y, del mismo modo, cuando tomó la determinación de entregarse a la práctica del Zen, también hizo gala de una resolución inquebrantable. Es por ello por lo que, en el momento en que el patriarca le preguntó sobre el Yo anterior al Eón vacío, Shinketsu Seiryo trató de dar inmediatamente una respuesta. Pero Tan-hsia no aprobó aquella conducta y le dijo que se fuese durante un tiempo. Más tarde, el maestro ascendió a la cumbre del pico Po-yü y, al ver que las diez direcciones carecían de obstrucción y que los cuatro puntos cardinales eran inconmensurables, alcanzó el despertar. Entonces regresó con Tanka Shijun y se quedó de pie frente a él sin pronunciar ni una sola palabra, de tal modo que Tan-hsia se percató de que el maestro estaba despierto y dijo: “Ahora ya sabes cuál es”. Luego Shinketsu Seiryo se postró respetuosa y agradecidamente ante el patriarca. Al día siguiente, Tan-hsia entró en la sala de meditación y reconoció públicamente su iluminación. Más tarde, cuando Shinketsu Seiryo alcanzó el rango de maestro, solía decir: “Cuando mi maestro me abofeteó, toda mi inteligencia se esfumó y, cuando traté de abrir la boca, no pude hacerlo. ¿No hay nadie entre todos vosotros que haya experimentado semejante alegría? Si sois afortunados y no tenéis montura ni bocado que os frenen, podréis aprestaros personalmente a poner en práctica todos los medios que alienten el despertar”.

Cuando los patriarcas contemplan directamente el reino esencial anterior al Eón vacío lo iluminan de inmediato. Si no sois capaces de contemplar este dominio por vosotros mismos, poco importa que os sentéis silenciosamente en zazen durante mil o diez mil años o que permanezcáis inmóviles como un árbol seco o como las frías cenizas. Hay muchas personas que, cuando oyen hablar de aquello que es “anterior al Eón vacío” consideran que “no existe el yo ni los demás, ni antes ni después, ni origen ni extinción, ni seres ni budas” y concluyen equivocadamente que “no puede ser llamado uno ni dos, y que tampoco puede ser definido como idéntico ni como diferente”. Esas personas intrigantes y retorcidas creen que, apenas uno pronuncia la más leve palabra, se aleja de este dominio y que, si aparece un solo pensamiento, uno se separa de ese estado, pero lo cierto es que están tan muertos como un leño seco y no son mas que cadáveres que albergan un fantasma. Esas personas consideran que todo les esta permitido y creen que se puede hablar de “montañas”, de “rios”, del “yo” y de “los demás” o piensan “dirás que es un río, pero no es un río” o que “sólo esto es una montaña” y “sólo esto es un río” ¿pero que sentido puede tener todo eso sino abarcarnos a los senderos equivocados del apego a la forma o al nihilismo?

¿Cómo podríamos atribuir a ese domino las categorías de ser o de no ser? En ese domino no existe la menor posibilidad de hurgar en vuestra lengua ni ocasión alguna para poner en marcha la rueda de los pensamientos. Ese dominio no depende de los cielos ni de la tierra, ni del antes o el después.

Cuando os deis cuanta de que, en realidad, no existe otro lugar en el que posar los pies, quizás podáis tomar conciencia de este reino. Unos dicen que se encuentra más allá de toda regla, otros aseguran que trasciende toda clasificación e incluso hay quienes lo llaman “luna”, “nubes”, “agua”, o “viento”.

Pero todas estas afirmaciones no son más que habladurías que nos distancian del Yo, cataratas en nuestros ojos que nos hacen ver flores en el cielo. Porque, veamos, ¿qué e lo que quieren decir con “montañas” si hasta son incapaces de ver?, ¿cómo pueden incluso llegar a sentir calor o frío si no hay nada que les impacte? Es por esto por lo que se identifican con los árboles y las hierbas como hacen los espectros. Bastaría con que se despojasen del camino del mundo y del mundo del Dharma, y viesen directamente que todas sus dudas se disiparan de inmediato.

No miréis hacia dentro ni tampoco hacia fuera. No tratéis de sosegar vuestro pensamiento ni de aquietar vuestro cuerpo. Tratad, tan solo, de conocer y comprender directamente por vosotros mismos. Cortad toda discriminación de inmediato y disponeos a practicar zazen. Aunque se diga que no existe un solo lugar en las cuatro direcciones hacia donde dirigiros y que no existe un sitio en los cielos o en la tierra donde podáis ocultar vuestro cuerpo, tampoco existe, en realidad, necesidad alguna de buscar el poder fuera de vosotros. Cuando cobréis conciencia de esto ya no necesitareis piel, carne, huesos ni medula, y las ideas y venidas del nacimiento y de la muestre no tendrán el menor efecto sobre vosotros. Cuando os despojéis completamente de la piel solo quedara una realidad única iluminando el pasado y el presente, y trascendiendo el tiempo y el espacio. ¿Cómo podríais afirmar, en tal caso, que es “anterior al Eón vacío”?

No es posible afirmar que ese domino pertenezca al pasado o al futuro, ya que no se ve afectado por los cuatro eones de formación, existencia, destrucción y vacuidad ¿Acaso podemos afirmar, entonces, que el yo y los demás carecen de causa? Aunque os olvidéis del mundo externo y os despojéis de todo concepto limitador, todavía os faltará “golpear en el cielo” para quedar completamente desnudos y vacíos. Si lo observáis cuidadosamente, es tan misterioso como el cielo y tan sutil como el vacío. Pero no podréis arribar a este dominio a menos que pongáis en ello todo vuestro empeño. Basta con un solo instante para disipar aquello que habéis ido acumulando a lo largo de eones. Por más fugaz y breve que sea este instante debéis clavar vuestra mirada sin albergar la menor duda ni signo de intelección y súbitamente alcanzareis la independencia y la liberación.

Para ello es necesario orientar vuestra atención desde el mismo comienzo en la dirección correcta. La menor desviación os llevará por un camino equivocado y, en tal caso, no hallareis reposo en mil vidas ni en diez mil eones. Tratad de pensar cuidadosamente en esto e intentad adentraros en ese dominio. De este modo, dependiendo únicamente de vosotros mismos, alcanzareis el despertar y llegareis a ser tan transparentes como el cielo.

Poema

Decidme ¿cómo sería posible transmitir el sabor de ese dominio?

El gélido manantial del que mana

el arroyo que fluye a través del valle

no ha sido cruzado por ningún viajero,

¡Nadie lo ha visto siquiera!

Según: Francis Dojun Cook (2006): Denkoroku (Crónicas de la transmisión de la luz) Maestro Keizan. Barcelona.

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