HANAMATSURI


Detrás del jardín,
Árbol, luz, ramas, flores.
Todo lo que hay.

Anualmente el 8 de abril se celebra la fiesta de las flores, Hanamatsuri. Un festival de flores que acontece con la llegada de la primavera y que conmemora el nacimiento de Buda Shakyamuni hace 2500 años en un jardín de Lumbini, hoy en día territorio de Nepal. Esta fiesta dedicada a quien primero fue el príncipe Siddharta, hijo del rey Suddhokana y de la reina Maya está junto con la conmemoración de la iluminación de Shakyamuni entre las más importantes de la vida social de Japón ya que une ambos lados de la vida de las personas, el lado espiritual con la parte secular. Por esta razón Hanamatsuri no se celebra solo en los lugares donde se sigue conservando la tradición como en los antiguos templos budistas de todas las tradiciones y linajes sino que también en los diferentes centros de convivencia social como los son los jardines infantiles, las escuelas y los hospitales. En muchos lugares de la vida cotidiana se encuentra para este día un pequeño Buda que indica con un dedo para arriba y otro para abajo. Es como si estuviese recordándonos que todo entre la tierra y el cielo, absolutamente todos los seres, tienen la naturaleza de Buda. A posterior, después de haber proclamando esta verdad al mundo, según cuenta la leyenda anunció además que haría todo lo posible para liberar a todos los seres del sufrimiento de samsara. Esta promesa provocó que los seres celestiales hicieran llover pétalos y el dragón rey de los cielos hiciera llover néctar y agua fría para celebrar este anuncio. Por esta razón se suele encontrar al pequeño Buda rodeado de flores cuales simbolizan la lluvia de flores que cayó y se le suele lavar con té dulce. A la vez la lluvia de pétalos le dio el nombre a la fiesta como festival de las flores – Hanamatsuri. La fiesta suele estar acompañada por un desfile en los cuales los niños que llevan preciosos trajes tiran un elefante blanco de cartón sobre el cual va un pabellón de flores. El elefante blanco simboliza el sueño que tuvo Maya la madre de Buda antes de tener al bebe.

Eso en cuanto a la tradición budista de Hanamatsuri. Ahora la pregunta que resta es como, de que forma, cumplió el Buda su promesa de que haría todo lo posible para ayudar a todos los seres a que se liberen del sufrimiento de samsara. La respuesta la encontramos tanto en la postura de Zazen como en las enseñanzas fruto de su practica. Todas las enseñanzas budistas llevan una lógica intrínseca en si que se caracteriza por un enfoque desde cuatro puntos de vista. Una de las enseñanzas de este tipo más conocidas es la de las cuatro nobles verdades. ¿Pero cuales son estos cuatro puntos que se caracterizan toda enseñanza budista? El primer punto proclama que todo en esta vida contiene sufrimiento en si. El segundo enfoque nos dice que todo lo que existe es impermanente. El tercer enfoque apunta a que absolutamente todo que existe carece de existencia independiente o de un yo fijo. Y el cuarto punto dice que el nirvana significa paz y tranquilidad. Con este enfoque desde estos cuatro puntos el mensaje que nos deja Buda Shakyamuni es que básicamente la vida puede ser vivida de dos maneras. Una manera es la del samsara. La otra manera es la vida en el nirvana. En si todo de fácil comprensión, solo que para llegar de samsara al nirvana depende de nuestra capacidad de despertar a la realidad de que todo es impermanente y todo carece de existencia independiente.

Ahora cuando el Buda dijo que ayudaría a todos los seres a liberarse del sufrimiento de samsara con la palabra „todos“ por supuesto que nos incluía a nosotros también ya que todos los seres significa tanto los seres que vivian en los tiempos de Buda como los seres que viven hoy y los que están por venir. Significa tanto tu como yo. Así es como me encuentro con las enseñanzas del Buda en la actualidad. Me encuentro con el hecho que observar la impermanencia que rige en todo y observar todo desde más allá de la fragmentación automáticamente me conduce más allá de la dualidad. Más allá de dicotomías como aquella de la luz en oposición a la oscuridad. Más allá de opuestos como amigo – enemigo, culpable – inocente, interior – exterior, vida y muerte o samsara y nirvana. Este si que es un punto importante en la práctica del budismo según las enseñanzas de Shakyamuni. Un punto que cambia radicalmente nuestra manera de ver todo lo que acontece a nuestro alrededor, que cambia nuestros gustos, nuestro sentir, nuestra comprensión. Desde este punto incluso se puede aportar ideas en cuanto a una sociedad mejor para todos. Se puede observar la corriente de causa y condición para observar de donde vienen los fenómenos y para donde van y para así sacar conclusiones sobre lo que se podría hacer si lo que se quiere es llegar de A a B.

Un lugar al cual aspiramos llegar en Chile y Latinoamérica también en cuanto a la educación. Me pregunto que sucedía si enfocásemos la educación desde la no-separación. ¿Qué sucedería si permitiésemos que la educación integre no solo las capacidades racionales sino que también la empatía y la intuición? Me doy cuenta que ya el mero intento traería grandes cambios con si. Cuestionaría la autoridad y nuestro afán por el control por un lado lo que implicaría una cierta inseguridad al principio pero que a la vez no nos posibilitaría solamente superar nuestros miedos que nos limitan devolviéndonos nuestra autonomía y nuestra libertad de decisión sino que sobretodo nos permitiría ir más allá de la separación. Ahí donde el samsara y el nirvana son no-dos. Más allá de cualquier ideal hasta ahí donde el pasado se actualiza en el presente y donde se siembra lo que en el futuro acontecerá. Ahí donde la tradición se vuelve a encontrar con el mundo secular. Donde los seres celestiales vuelven a hacer llover pétalos del cielo y el rey dragón vuelve a hacer llover néctar sobre el mundo por que nuevamente un Buda acaba de nacer.

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