ESTABILIDAD

Es primavera,

Piedra, madera, aire.

Es el otoño.

El eterno flujo de las cosas está siempre presente sin cambio alguno. Es el verano, el otoño, el invierno, la primavera. Es tanto el florecer de las flores nuevas como también es el caer de las hojas que acompaña al frio viento de otoño. Es una gota de lluvia que se desliza por la ventana. Es la memoria y los bellos recuerdos de la infancia. Es la incertidumbre sobre lo que nos traerá el futuro como también la esperanza en cuanto a una vida pacifica tanto para nosotros como para nuestros hijos. Es el temor en cuanto a la violencia de las guerras. Es la luna matinal como también es el sol nuevo y sencillo de la aurora. El eterno flujo de las cosas siempre está presente sin cambio alguno, pero aun así que fácil lo perdemos de vista. Me pregunto porque es esto así, ¿porque perdemos lo que es obvio tan fácilmente de vista, porque estamos siempre dispuestos a ver las cosas solo en blanco y negro? 

Hay quienes dicen que el ritmo del desarrollo tecnológico sobrepasa simplemente nuestras capacidades, pero dudo que la respuesta al porque tendemos a reducir nuestras vidas a solo algunos aspectos la encontremos en las condiciones externas. Más bien incluso ni creo que sea necesario intentar elaborar complejas explicaciones pues es el intento mismo de entender la realidad lo que nos destabiliza. Percibimos lo que está sucediendo ante nuestros ojos y en nuestro intento de entenderlo lo hacemos encajar en el mundo de palabras y conceptos que llevamos dentro. La brecha entre la realidad y lo que pensamos que es la realidad aparece. La división, la dualidad, la percepción condicionada de lo que está ocurriendo. Ahora, todos hemos tenido matemáticas en el colegio como para saber que si un simple calculo al principio está mal hecho tampoco el resultado final de la ecuación puede estar correcto y esto es justamente lo que nos destabiliza. Con lo que surge la pregunta, ¿dónde, en que y como encontrar estabilidad si la moral falla, si nos damos cuenta que en realidad es la conceptualización de la realidad lo que nos impide ver la paz innata que radica en el constante ir y venir de las cosas? 

Si, parece contradictorio hablar de estabilidad en un contexto en el cual todo está constantemente en movimiento, cuando todo está cambiando constantemente y por lo tanto cuando no hay nada a lo que aferrarse, ningún concepto al que podamos apoyarnos. Al igual que resulta casi ilusorio hablar de orden cuando todo está relacionado con todo sin que haya ningún rastro de esencia independiente. Aun así, tanto la estabilidad como el orden son elementos muy importantes en nuestra práctica por lo que desvelamos que cuando en el Zen se habla de estabilidad en realidad nos estamos refiriendo al equilibrio. El balance, que al ir mas allá de cualquier concepto no se deja limitar por las promesas de comodidad que promete la ideología. El balance que indiscriminadamente yace en todo lo que está aconteciendo por lo que equivale al sentimiento puro mismo, al pensamiento benevolente, a la palabra justa. 

El eterno flujo de las cosas está siempre presente sin cambio alguno. Es el ir y venir del verano, del otoño, del invierno, de la primavera. Es tan evidente que casi no requiere explicación alguna pues radica en todas las cosas. Es una puerta siempre abierta sin llave ni puerta. Es el desierto en flor como también un viejo cementerio. Es el sonido lejano de una campana como también las calles de una ciudad siempre agitada. El externo flujo de las cosas siempre está presente sin cambio alguno, por lo que es también tanto la presencia, como la memoria y la esperanza. Es este mismo momento, es el aquí y ahora. 

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