
Capa de nubes,
Hasta el horizonte,
Mar retirado.
Así como hay cosas que cambian constantemente de un instante a otro, también hay cosas que no cambian nunca. Cambia el color del cielo ininterrumpidamente, cambia el viento de dirección y con el cambian también las nubes sus posiciones. Cambia el agua constantemente su temperatura y con ella su transparencia, su gusto, su consistencia. Y así como hay cosas que cambian constantemente también hay cosas que no cambian nunca. Como la tierra que sigue dando vueltas alrededor del sol y al mismo tiempo sigue girando sobre su propio eje. Cosas como nuestras inseguridades, nuestra ignorancia, nuestra avidez y nuestra rabia. Al igual que cosas como todo aquello que suele ser invisible. Como la sonrisa del niño que en su día hemos sido. Como los sueños que en su día hemos anhelado y ahora se encuentran tan ocultos el sol de invierno detrás de un caparazón de nubes. O como las noches estrelladas de los días despejados de verano. O también las huellas sobre la arena de todos aquellos que ya han desaparecido.
¿Qué es la verdad? Desde siempre ha habido aquellos que han afirmado que la verdad solo existe en lo subjetivo mientras que otros siempre han afirmado que la verdad solo existe en lo material y objetivo. Hoy es diferente, pues ha aparecido un tercer grupo. El grupo de los que tras armonizar la tesis con su respectiva antítesis, ha llegado a la conclusión que la síntesis entre ambos es que la verdad no existe. Se da la coincidencia que son los mismos que dicen “Ética” pero en realidad quieren control. Los que dicen “Libertad de expresión” pero en realidad quieren autoridad. Los que dicen “Dharma” pero en realidad quieren creencia y sumisión. Me pregunto si hay paralelas entre esta argumentación y la aplicación de mentiras deliberadas con el fin de alcanzar sus objetivos de propaganda y poder. Llego a la conclusión que aunque en el contenido haya diferencias los métodos son parecidos y me pregunto ¿por qué será? y es que en realidad es para indignarse. Es como si el robo estuviese aconteciendo frente a nuestros ojos y nadie dijiese nada: Se llaman a sí mismos budistas, pero niegan los preceptos. Alzan la voz por el Feminismo pero solo para utilizarlo contra minorías y extranjeros. Y todo esto solo con el propósito de dividir la tradición, institucionalizando el miedo y blindar los privilegios.
Cambia, todo cambia, este es un hecho que hemos de aceptarlo simplemente porque todo afecta siempre a todo. Y porque todo afecta siempre a todo, todo está siempre en juego, me digo algunas veces. Hemos de llenar el vacío con contenido pues de lo contrario lo harán las máquinas de la IA por nosotros. Hemos de defendernos. A lo más tardar llegando aquí me pregunto nuevamente que es un sueño y que es la realidad. ¿Qué es la verdad? Observo nuevamente todo lo que cambia y todo lo que no cambia nunca para reencontrarme nuevamente con las palabras de Buda Shakyamuni diciendo: “Todos los seres tienen completa e íntegramente la naturaleza de Buda: El Tathagata está siempre presente sin cambio alguno”. Me pregunto desde estas palabras nuevamente ¿Qué es la verdad? Y la respuesta que surge es Aquí y Ahora, este mismo instante. Es en este mismo momento en el cual vivimos y actuamos donde se encuentran la verdad relativa y la verdad absoluta para fundirse con el profundo balance inherente en todas las cosas.
Así como hay cosas que cambian constantemente de un instante a otro, también hay cosas que no cambian nunca y en este hecho podemos depositar toda nuestra confianza. Si, todo cambia como la fluidez del agua de un arroyo. Como la frescura de una brisa que entre la orilla y el horizonte todo lo toca y aun así no se aferra a nada. Y así como hay cosas que cambian hay cosas que no cambian nunca. Como la verdad que se expresa aquí en este mismo instante. Como el tener que comer, que beber, que dormir y de relacionarnos con otra personas. Cosas como nuestro miedo al cambio, al nacer, al crecer, al amar y ser amados y al final tener que despedirnos. Cosas como la transitoriedad misma de este mismo instante.
