ESPONTANEIDAD

Sobre el templo,

Irrumpen en la noche,

Varios colores.

Dicen que solo lo que es humilde tiene una belleza eterna. Como la noche fría y pura.  Como una estrella que llora solitaria en una noche estrellada. O como el aire puro que sopla y que en su movimiento acompaña a la tierra a donde esta valla. Pero me pregunto ¿qué es entonces de una risa insegura?, ¿Qué será entonces del insomnio por no abandonar una ilusión bella? ¿O con el reír o tal vez llorar porque algo inminente nos ha cambiado repentinamente los planes? Sí, hay algo increíble en lo que surge naturalmente desde la conexión con todas las cosas. Es la sorpresa que conlleva el trastorno cuando una experiencia aún no se ha convertido en agria o dulce. Es la revancha de la inconsciencia y los instintos. Es el derrumbe de lo estático que la da paso a lo nuevo, fresco y dinámico. Es lo que acontece cuando se abandonan las experiencias y saberes del pasado para darle paso a lo nuevo y espontaneo.

Vivimos en un mundo del sufrimiento y me pregunto si realmente es necesario. ¿Es realmente imprescindible crear muros de autoridad y estrategias de separación para intentar domar lo indomable? Para ello inventamos en su día el colonialismo, aquella política de opresión y devaluación sistemática de otras culturas con el fin de imponer el propio dominio. Inventamos falsos pretextos para asimilar las culturas colonizadas. Las ridiculizamos, las forzamos, las violentamos, las perseguimos hasta que vivir la propia cultura conllevava severas desventajas y serios peligros. ¿Suena conocido? ¿Si? ¿No?. Yo opino que este trauma aun no lo hemos superado y es más, que una mayoría que no se pronuncia lo calla y al callarlo lo acepta. Por otra parte la meditación que no es otra cosa que una forma de volver al estado natural de las cosas, no se acepta – Qué raro ¿verdad?.

De Buda Shakyamuni se dice que fue quien descubrió una forma para lidiar con el sufrimiento. Se dice también que la transmisión de sus enseñanzas se vieron interrumpidas por varios siglos por lo que no hay una verdadera constancia histórica que confirme que lo enseñan las escuelas budista sea algo que verdaderamente se le pueda atribuir a Gautama. Pero hay un detalle muy importante en todo esto y este es que Shakyamuni no descubrió algo nuevo sino que despertó a una realidad ya existente y transmitió esta forma para despertar a la realidad a las generaciones vinientes. Una realidad que como hoy sabemos se extiende con abundancia en todas las direcciones de tiempo y espacio y que existe en todos los seres, tanto sintientes como no sintientes. Por esta misma razón sería erróneo comparar a Shakyamuni con un rey humilde pero generoso que comparte sus tesoros pues donde todo es de todos no hay nada que pueda ser dado. Un punto que revela la importancia de conocer la mente que no busca recompensa. Aquella mente que más allá de la comparación, la discriminación y la competencia y que se revela por ser un espacio donde nadie es de nadie y todo es de todo por lo que todo lo que existe es exacta e incondicionalmente libre. 

En la espontaneidad, la conciencia se refleja pero no se identifica. No es ni rebelde como dicen unos ni conformista como afirman otros. Simplemente espontánea, en harmonía y sincronicidad con su entorno. Como una efímera gota que cae tras la lluvia, como el olor que pasa tan rápido como la primavera, como el vago viento de una mañana cualquiera. Sí, hay algo increíble en lo que surge espontanea y naturalmente desde la conexión con todas las cosas. Es la evidencia misma que detrás de lo que se cree como cierto hay una verdad más profunda y esta nos involucra a nosotros mismos. Es la posibilidad que la liberación de un karma nocivo realmente se manifieste.

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